
(Hoy es el día. Llevo un pañuelico rojo en el bolso, esperando que lleguen las 12...).
Dedicado a los que compartimos aquellos días de risas y champán en casa, haciendo turnos para preparar la comida; a los que tocábamos por las calles; a los pantalones que andaban solos hasta la lavadora; a los fuegos artificiales con música; al navarrico que me sacaba de paseo a tomar sorbete en la plaza del Castillo; a los desayunos en la taberna con primos que se iban; a los madrileños que traían churros fríos y se agobiaban sin móvil; a las celebraciones de cumpleaños del día 5 que nos dejaban con resaca; a los primos que se caen de los árboles; a los cantos de "hola don pepito, hola don josé" en la plaza; y un pequeño guiño a V, que hoy es su primera vez.
A J, que me regaló el pañuelico para que me acordara todos los años, sin importar dónde estuviera, de que un trocito de mi corazón estará siempre allí.