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lunes, octubre 08, 2007

¡qué ganas de un cursillo acelerado de besos de tornillo!

Llevo cosa de una semana canturreando esta canción por donde quiera que vaya... debo reconocer que ha entrado a formar parte de esas canciones que me animan con sólo escucharlas... Junto con "Don't stop me now", "Hoy puede ser un gran día" y alguna otra.
Es una de esas que te arrancan una sonrisa, que te dan ganas de bailar cuando escuchas los dos primeros acordes.
Algunas tienen dueño o dueña, y además de hacerte sonreir, te hacen pensar en una persona determinada. Seguro que a tí también te pasa. Suelen ser asociaciones totalmente absurdas, pero hacen que puedas coleccionar canciones con recuerdos, al igual que hago con las bolas de nieve con historias.
Otras son totalmente personales, y llevan a un estado de ánimo determinado. Mi favorito es el que me hace reirme a carcajadas, y tener ganas de salir por ahí a bailar.
Tengo la frase que dá título al post como nick de messenger, y muchos me habéis preguntado que "qué es esto". Estoy segura de que la mayoría habéis sonreido cuando la habéis leido. Y que tod@s habéis querido apuntaros al cursillo.
Esta es una canción con dueño, con el que no he dado el cursillo mencionado (esperemos que sea un "aún", aunque tenga más de platónico que de otra cosa... situación bastante normal en mí, por otro lado!).
Disfrutad de la letra.

Sugiero que el más triste de los presos
tenga derecho a sábanas de seda;
bendita sea la boca que da besos
y no traga monedas.

Propongo corromper al puritano,
espiar en la ducha a las vecinas,
ir a quitarle al dios de los cristianos
su corona de espinas.

Nada de margaritas a los cuerdos,
hay que correr más que la policía
para bailar el vals de los recuerdos
llorando de alegría.

La vida no es un block cuadriculado
sino una golondrina en movimiento
que no vuelve a los nidos del pasado
porque no quiere el viento.

Se aconseja dormir a pierna suelta
lejos de tentaciones de diseño,
que no pase de largo por tu puerta
el hombre de tus sueños.

La rana esconde un príncipe encantado,
tu boca un agridulce de membrillo
¡qué ganas de un cursillo acelerado
de besos de tornillo!

Y jugar por jugar
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés
que bailar es soñar con los pies.

Conviene entrar penúltimo en la meta
de la vuelta a la infancia en patinete
y fusilar al rey de los poetas
con balas de juguete.

Por qué no doctorarse en cremalleras
como hace la hormiguita por tu espalda
e hilvanar con jirones de banderas
braguitas rojigualdas.

Hacen falta cosquillas para serios,
pensar despacio para andar deprisa,
dar serenatas en los cementerio
muriéndose de risa.

martes, octubre 02, 2007

Cuando hay estrés de por medio, la musa se aleja

Sí! Por fin! Escribo!
Y este es un post de disculpa para todos los que habéis entrado estos días (este último mes para ser más exactos), mirando a ver si había algo nuevo, y nada… Txanogorritxo no publicaba…
Al principio (la primera semana), casi nadie se quejó. Hubo algún que otro comentario de “tardas mucho” y poco más.
La segunda semana ya lo mencionabais cuando hablábamos por teléfono, o cuando me encontrabais en el Messenger. Era un “oye qué pasa”, y yo os decía que “pronto, pronto…” “es que no me da la vida”. Y es verdad. No me da la vida!
La tercera semana llegaron las amenazas… y como soy la mar de sensible, sí que funcionaron, y posteo una pequeña disculpa para que liberen al peluche que tienen secuestrado, y no le corten el pico y me lo manden por correo! (Es broma).(O no?????)
Pues la disculpa que puse era cierta. Con tanto curro, y tantas tareas nuevas (¿alguien sabe qué es un ETC?) la musa no se acercaba a menos de 50 metros de mi persona cuando estaba en la oficina, y cuando se juntaba un poco más, me solía pillar en una situación donde no la podía hacer caso (aterrizando el avión –y no, no soy piloto, eh, Sa?- en la cola del médico, charlando con los amigos…). Y sin inspiración no hay manera de escribir decente.
Supongo que también influyeron las pequeñas “preocupaciones sanitarias” que tenía. No había tele para dormir la siesta. Fui muchos findes al hogar familiar. El estrés y el tiempo propio necesario para poder sacar afuera unas cuantas frases no se llevan demasiado bien.
Pero tranquilos, "mischicos". Que he vuelto.
La lista de futuros temas está repleta (se siguen admitiendo sugerencias), tengo un domingo a la vista sin amigos para quedar, y con tiempo para planchar. Que es tiempo para pensar. Que lleva al tiempo para escribir.
Además, ya tengo tele para dormir. Y se acaban las citas de hospital.
Vuelve la txanogorritxo que todos conocéis.

Temblad, malditos!

viernes, septiembre 07, 2007

Enganchada a las series de la tele (estabilidad fisicoemocional)

Tengo una afición un poco curiosa. Me gusta buscar palabras en los diccionarios. Sus significados, de dónde vienen… ¡cada uno tiene sus rarezas, no pongas esa cara! Y si has leído unos cuantos post de éste blog, ya sabes que yo soy la mar de rara…
Claro, para mí descubrir el
diccionario de la RAE en Internet, fue como para un niño descubrir que existe disneylandia, port aventura, o lo que sea que les gusta a los niños de ahora.
(Algún día contaré mi descubrimiento de la web completa y absolutamente dedicada a Jane Austen. Y ahí sí que vais a flipar).
En la RAE me explicaron la diferencia entre “estar” y “ser” soltera, allí descubrí la tercera acepción de crisis, comprobé que onomástica no se escribe con h… Es una especie de lugar especial, como de casa, como el bar de siempre… y deja de poner esa cara de “qué rara es esta tía”, que te están mirando raro las personas de tu alrededor.
Entrando en la RAE, buscando “estabilidad”, encontramos lo siguiente:
estable.
(Del lat. stabĭlis).
1. adj. Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer. Temperatura, economía estable.
2. adj. Que permanece en un lugar durante mucho tiempo. Inquilino estable.
3. adj. Que mantiene o recupera el equilibrio. Un coche muy estable.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
O sea, que no cambias, o que permaneces en un lugar, o que tienes equilibrio…
Las personas pueden ser estables o no estables. Y en distintos sentidos.
Tenemos la estabilidad física. O sea, cuanto tiempo te pasas en la misma localización. Es decir, una persona que viva siempre en la misma ciudad, tendrá alta estabilidad física. Yo tengo una estabilidad física que da pena…
Tenemos la estabilidad emocional, que se divide a su vez en dos partes: la emocional sentimental, y la emocional familia-amigos. Todos sabemos a qué nos referimos. Nada de montañas rusas de “megustanomegustaodiosmiolevinoleviyanotequierovetedemilado”. Nada de casos extraños. Ante todo, mucha calma…
Hay muchas formas de medir la estabilidad de las personas. Y una de ellas, para mí de las más importantes, se basa en la cantidad de series de la tele que te puedes enganchar… y te enganchas.
Por ejemplo: decides ver la serie de médicos que ponen los martes por la noche. Al cabo de un par de semanas, te has enganchado. Ya quieres saber los rolletes de los protagonistas, qué pasó con el enfermo aquel, si funcionó el fármaco milagroso… En este punto, estás a punto de engancharte. Un poquito enganchado ya.
Entonces, si eres estable físicamente, todos los martes estás en el mismo país y tienes la posibilidad de verlo. Si eres estable emocionalmente, no sales de juerga los martes, y te quedas en casa con “churri” o “cariño” (según el caso), viendo tranquilamente la tele, hecho un ovillo en el sofá, con una mantita si hace frío. O sea, que te terminas de enganchar.
Si no eres estable físicamente, resulta que al tercer martes estás en otro sitio, donde no ponen esa serie el mismo día, y además resulta que si la ponen hablan raro. Y no te enteras de qué pasó con el enfermo, y piensas que seguro que la palmó. Y te pones triste… y sales a tomarte unas copas para que se pase el mal trago. Si no eres estable emocionalmente, estás por ahí de parranda tomando copas, con los amiguetes, bien porque quieres encontrar un “churri” o un “cariño”, bien porque no quieres encontrarlo. O sea, que terminas alcohólico perdido.
Con lo cual:
· Estable -> Adicto a la tele.
· Inestable -> Alcohólico.
Salimos de Guatemala y nos metemos en Guatepeor…
A mi me molan las series. Me gusta engancharme. Preferentemente, verlas a solas, o algunas con mi hermano, que nos emocionamos como unos tontos, y luego comentamos las mejores jugadas. Y como soy inestable-física-todavía-no-demasiado-alcohólica, tengo que buscarme la vida para ser adicta a la tele… y para eso está Internet. Si no, que se lo digan a
Espoiler.


lunes, agosto 27, 2007

La educación de los patos suizos

Mi conocimiento sobre la confederación helvética se reducía a los tópicos… Los suizos hacen relojes, tienen cuentas bancarias, comen queso, son limpios y puntuales… Pero, como algunas veces pasa, del dicho al hecho hay un trecho. Esto es: los topicazos sobre los países a veces se quedan en eso… en topicazos.
Por ejemplo, “España país de sol y toros”… Pues date una vuelta por La Coruña… ¡te vas a hartar de las dos cosas!
Y, fíjate, me he encontrado por la web con una página muy graciosa (parece hecha por un estadounidense…) sobre topicazos (que lo llaman “prejuicios”), sobre el mundo mundial…
El Mapa de los Prejuicios!
Bueno, pues que aterricé yo hace poco en uno de mis queridos aeropuertos (llamémoslo ciudad Z), esta vez con un poquito más de tiempo del normal para hacer algo de turismo. Control de pasaportes, bla bla, y aparezco en recogida de equipajes. Como ya me lo sé, llevaba un libro, y estaba yo tan tranquila leyendo, porque entre que se deciden y no se deciden, la maleta tarda media hora en salir… La cuestión es que levanto la vista, y en la pantalla de la cinta de equipajes leo “salida de equipajes en 4 minutos”. Pensé yo, “esto es como cuando te dicen que en 10 minutos llega el taxi… a titulo informativo, porque llega cuando le da la gana”. Miro mi reloj para comprobar… y a los 4 minutos empiezan a salir las maletas por la cinta! La boca me llegaba al suelo. ¡Qué nivel!!!




Día 2 en la ciudad Z. Salimos de la oficina, y decidimos ir al centro, a ver un poquito la ciudad y tal. Vamos al tren, por aquello de que es más barato y auténtico. Entramos en la estación y el cartel anuncia “salida del tren en 1 minuto”. Y me dice mi compi: “no llegamos”. Y, efectivamente, ¡no llegamos!!! Porque cuando un tren sale a las 15.53, sale a las 15.53, ni un minuto más, ¡ni un minuto menos! ¡Flipante! Lo que es más, los relojes están sincronizados!!! Todos marcan la misma hora! Parece que tuvieran un pequeño
Petisuix haciendo “cú cú” por las esquinas!


Seguimos en el día 2. Paseo por el centro. Número de pobres pidiendo: 0. Número de colillas en el suelo: 0. Increíble. Todos los relojes marcando la misma hora, por supuesto.
Día 3. Mi jefe busca apartamento. Además, nos lleva a cenar (paga él). Nos pide que le acompañemos a ver el piso. Nos lleva en coche. Aparcamos. Zona azul… pero no hace falta papelito. Las plazas de aparcamiento tienen un número, y metes dinero en la maquinita poniendo en qué número has aparcado. Menos árboles talados. Sigo flipando en colores…
Llegamos al apartamento. La cita para ver el piso es a las 7. Son las 7 menos 10. Esperamos en la calle ordenadamente a que llegue la hora… Empieza a llegar más gente. Mosqueo. Cada vez más gente. Somos ya 15 personas en la puerta. Las 7. Aparece la chica de la agencia. Subimos los 15 detrás. ¡Hay una visita guiada al apartamento!!! Te van llevando por las habitaciones, y si al final te gusta, rellenas un formulario que le das a la de la agencia. A mí los ojos me hacían chiribitas ya… Al parecer, estudian el perfil de todos los que se han apuntado, y el que le convenga más al casero es el ganador. Flipa. Nada de uno a uno. Para qué vamos a perder el tiempo. Lo ven 15 personas a la vez y luego deciden sobre datos objetivos. ¡Pero qué gente más ordenada!
Vamos a cenar. Restaurante pijo a la orilla del lago. Mesa en el embarcadero. Lago + Verano = Mosquitos. Pues no. Los mosquitos se mantienen amablemente a 3 metros del embarcadero. No se acerca ni uno. No huele a repelente de mosquitos. Cómo lo hacen?
Y ya el súmmum… En el lago hay patos. Y cisnes. Cuando recogen una mesa, los camareros tiran las sobras de pan al agua para los patos. Cuando los patos están acostumbrados a que les tiren cosas… ¿qué hacen? Pues “cua cua”, es obvio. “Cua cua, lánzame otro trocito de pan” “Cua cua, venga tío, no seas rácano” “Cua cua, veo que tienes mucho pan encima de la mesa”… y te dan la cena. Pero eso son los patos del resto del mundo. Los patos suizos van a la escuela, y reciben una educación esmerada. No hacen “cua”. No te dan la brasa venga a parpar sin parar. Ni cuando llega el cisne (triple de tamaño que ellos y con cara de “atrévete, chaval, alégrame el día”). Cuando llega el cisne, se apartan amablemente y le dejan que coma. Porque los patos suizos son neutrales. Y educados. Y limpios. Y puntuales. Porque van a la escuela de patos suizos.¿Y aún te preguntas por qué el papa tiene guardas suizos? Yo quiero uno de esos para mí…